Red Velvet
Terciopelo rojo


Historia de la Tarta Red Velvet
La tarta Red Velvet, o «Terciopelo Rojo», es uno de esos postres que no solo encanta por su sabor, sino también por su llamativo aspecto. Con su intenso color rojo y su textura suave y aterciopelada, esta tarta ha sido durante mucho tiempo un símbolo de lujo y sofisticación en la repostería. Pero, ¿de dónde viene este icónico pastel?
La historia de la tarta Red Velvet es tan rica y colorida como su masa. Sus orígenes se remontan al sur de Estados Unidos, aunque existen varias teorías sobre su creación exacta. Algunos dicen que se popularizó durante la Gran Depresión, cuando los pasteleros añadían vinagre y suero de leche a sus recetas de bizcocho de chocolate para mejorar la textura y el sabor. El ácido en estos ingredientes reaccionaba con el cacao en polvo, produciendo un color rojizo natural. Sin embargo, para realzar aún más este tono, comenzaron a añadir colorante alimentario rojo, dando lugar al vibrante pastel que conocemos hoy.
Otra versión de la historia sitúa su origen en el legendario hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, donde se dice que se servía como una especialidad exclusiva. De hecho, la tarta Red Velvet fue inmortalizada en la película «Magnolia de Acero» (Steel Magnolias) en 1989, donde apareció en forma de un armadillo, consolidando su estatus cultural.
Más allá de su llamativo color, la verdadera magia de la tarta Red Velvet radica en su sabor y textura únicos. El uso del buttermilk y el vinagre no solo contribuye a su color, sino que también le da una suavidad y humedad que son difíciles de igualar. Y, por supuesto, no podemos olvidar el glaseado de queso crema: una capa rica y cremosa que complementa perfectamente el suave bizcocho, creando una experiencia de sabor equilibrada y deliciosa.
Hoy en día, la tarta Red Velvet se ha convertido en un clásico moderno, presente en celebraciones de todo tipo, desde bodas hasta cumpleaños y días festivos. Cada porción de esta tarta no solo ofrece un festín para los sentidos, sino que también lleva consigo una rica historia de innovación y adaptación en la repostería americana. Así que, la próxima vez que disfrutes de una rebanada de tarta Red Velvet, recuerda que estás saboreando un pedazo de historia culinaria, tan vibrante y rica como su color característico.
Pero si lo que estás buscando es algo más chocolatoso, no te pierdas la Tarta Matilda.
¿Qué es el Buttermilk y Cómo Hacerlo en Casa?
El buttermilk, conocido en español como suero de leche, es un ingrediente fundamental en muchas recetas de repostería, incluyendo el famoso pastel Red Velvet. Se trata de un líquido ácido que se obtiene tradicionalmente al separar la mantequilla de la leche. Su acidez ayuda a activar el bicarbonato de sodio en las recetas, lo que produce una textura ligera y esponjosa en los productos horneados.
La Magia del Buttermilk
El buttermilk tiene una acidez natural que reacciona con los agentes leudantes como el bicarbonato de sodio, ayudando a que la masa suba y quede esponjosa. Además, aporta un sabor ligeramente ácido que equilibra la dulzura de los postres.
Cómo Hacer Buttermilk en Casa
Si no tienes buttermilk a mano, ¡no te preocupes! Puedes hacer una alternativa casera de manera rápida y sencilla. Solo necesitas leche y un ácido como vinagre blanco o jugo de limón.
Ingredientes:
240 ml de leche (puede ser entera o desnatada)
1 cucharada de vinagre blanco o jugo de limón
Preparación:
Vierte el vinagre o el jugo de limón en la leche.
Revuelve bien y deja reposar la mezcla durante 5-10 minutos.
La leche se cortará ligeramente y tendrá una textura similar al buttermilk.
Esta mezcla casera se puede usar en cualquier receta que requiera buttermilk, proporcionando la misma acidez y efecto leudante. En la receta del Red Velvet, el buttermilk es clave para lograr la textura suave y tierna del pastel, además de ayudar a mantener el vibrante color rojo de la masa.

Red Velvet
Equipo
- 1 Molde desmontable de 23 cm
- 1 Bol para mezclar
- 1 Batidora eléctrica
- 1 Rejilla para Enfriar
Ingredientes
Para el bizcocho:
- 250 g harina de trigo tamizada
- 300 g azúcar
- 1 cdta Bicarbonato de sodio
- 1 cdta sal
- 2 cda cacao en polvo
- 240 ml aceite vegetal
- 240 ml leche Buttermilk
- 1 chorrito limón Buttermilk
- 2 uni. huevos grandes
- 1 cdta. vinagre blanco
- 1 cdta. extracto de vainilla
- 1 cda. colorante rojo en gel
Para la crema de queso:
- 450 g queso crema temperatura ambiente
- 115 g mantequilla temperatura ambiente
- 500 g azúcar glass
- 1 cdta. extracto de vainilla
Instrucciones
- Precalienta el horno a 175°C. Engrasa los moldes para bizcocho y forra el fondo con papel de horno.
- En un cuenco grande, tamiza la harina, el azúcar, la sal y el cacao en polvo.250 g harina de trigo, 300 g azúcar, 1 cdta sal, 2 cda cacao en polvo
- Mezclar la leche con el chorrito de limón, batir. Verás como la mezcla se vuelve densa. Con ello conseguimos el Buttermilk.240 ml leche, 1 chorrito limón
- En otro cuenco, mezcla el aceite, el buttermilk, los huevo, el extracto de vainilla y el colorante rojo.240 ml aceite vegetal, 240 ml leche, 1 chorrito limón, 2 uni. huevos, 1 cdta. extracto de vainilla, 1 cda. colorante rojo
- Añade los ingredientes húmedos a los ingredientes secos y mezcla con una batidora eléctrica a velocidad media hasta que la mezcla sea homogénea.
- Mezcla en un vaso el bicarbonato y el vinagre, añadelo a la masa y remueve hasta que se integre. Esto funcionará de impulsor.1 cdta Bicarbonato de sodio, 1 cdta. vinagre blanco
- Divide la masa entre los dos moldes preparados y hornea durante 30-35 minutos, o hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.
- Deja que los bizcochos se enfríen en los moldes durante 10 minutos antes de transferirlos a una rejilla para enfriar completamente.
- En un cuenco grande, bate el queso crema y la mantequilla hasta que estén suaves. Añade el azúcar glas y el extracto de vainilla y mezcla hasta obtener una crema homogénea.450 g queso crema, 115 g mantequilla, 500 g azúcar glass, 1 cdta. extracto de vainilla
- Coloca un bizcocho en un plato de servir y cúbrelo con una capa de crema de queso. Coloca el segundo bizcocho encima y extiende el resto de la crema sobre la parte superior y los lados de la tarta.
